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Ermita de la Virgen del Carmen

1ª mitad del S. XX

Pendiente contenido biográfico

Fachada "Casa de Baños" actualmente complejo de viviendas

La Casa de los Baños de Verdolay

S. XIX

El 11 de julio de 1886, fueron inaugurados oficialmente, tras su adquisición por la familia Illán

La Verdad |

Había domingos, en aquella Murcia de finales del XIX, en que pocos carruajes quedaban «sin ganar un duro, pues casi todos tuvieron viaje para la huerta, Verdolay, Valle, la Fuensanta y otras partes. El sitio de más concurrencia y alegría fue Verdolay, donde en los merenderos, en la fonda, en los ribazos, bajo los olivos… se expansionaron familias y amigos, respirando el aire libre y sano del monte». Es que -afirmaba, el 24 de julio de 1887, ‘El Diario de Murcia’- esos lugares «nos están convidando/ a echar una cana al aire/ y a distraernos un rato./ De la Fonda Universal/ saldrán los coches volando,/ como irán los de Medina,/ que salen de aquel despacho/ que tiene en la Trapería/ de la otra fonda en los bajos; como igualmente saldrán del número 10, del Plano».

Pero, además del frescor de los montes, estos parajes ofertaban otros notables atractivos: los baños de Verdolay y los del Valle. Martínez Tornel sospechaba, en ‘El Liberal’ del 26 de julio de 1914, que «ayer se inaugurarían los baños de Verdolay, que han ido perdiendo importancia, según se han ido construyendo casas en sus inmediaciones». Recordaba a José Illán, quien los adquirió a su primer propietario, Diego Moreno, quien «los explotaba a la buena de Dios; y como los frecuentaba muchísima concurrencia, creímos que Verdolay iba a ser un popular balneario; pero don José Illán, que hizo obras importantes, aumentó el agua, construyó una fonda, mejoró el baño general y los personales…, no consiguió gran cosa. El capital que empleó allí no le produjo casi nada. Y eso que las aguas del Verdolay son muy saludables y de reconocido efecto contra las afecciones cutáneas».

Iglesia Parroquial Ntra. Sra. del Rosario

Finales S XVIII • de planta y factura barroca

Castillo árabe de Santa Catalina del Monte o de la Luz

S. XI

La fortaleza/castillo de Santa Catalina del Monte, o del Verdolay, o de la Luz; se encuentra ubicada en un estratégico lugar del Valle dominando la Vega Baja del Segura.

La zona donde se encuentra el castillo ha sido colonizada por el hombre desde tiempos prehistóricos. Convirtiéndolo en un paraje místico y religioso, como demuestra la cercanía del Santuario Ibero de La Luz, el eremitorio de La Luz o el mismo Santuario de la patrona, la Virgen de la Fuensanta.

El Martyrium de La Alberca

S. IV

El yacimiento

El Mausoleo de la Alberca, datado en torno a la primera mitad del siglo IV d.C., es uno de los monumentos tardorromanos más importantes de la Península Ibérica.

Tanto es así, que mereció el título de Monumento Histórico Artístico de Interés Nacional en 1931 a pesar de que ya en esos años había sufrido  expolios clandestinos que destrozaron en parte el yacimiento y alteraron la secuencia estratigráfica.

Se localiza en el paraje que antes se denominaba Llano de la Mora y que en la actualidad es la Calle de la Paz, en la pedanía murciana de La Alberca.

El yacimiento se conoce desde principios del siglo XIX cuando se hicieron obras para aprovechar el agua de una rambla cercana y se fabricaron escalonamientos en el terreno. Fue entonces cuando aparecieron las primeras estructuras arquitectónicas.

El edificio está dentro de  una zona de alto interés arqueológico por encontrarse en las cercanías la basílica de Algezares, la fortaleza tardorromana de Los Garres y el flanqueo de la Cañada Real de Torreagüera, siendo ejemplos de la alta romanización de la zona, además de asentamientos anteriores (Santuario Ibérico de la Luz, Cabecico Tesoro, Llano del Oliva).

Santuario Ibérico de La Luz

S. IV a. C. - S. I d. C.

El Santuario de La Luz está situado en el Parque Regional El Valle-Carrascoy.

Esta sierra ha sido desde tiempos remotos el asiento de diferentes culturas que han tenido una especial relación religiosa con el entorno. Conventos, santuarios, anacoretas y místicos han pasado por aquí a través de los tiempos.

El Santuario, es sin duda uno de los yacimientos iberos más emblemáticos de nuestra Región. Forma parte de un extraordinario conjunto formado también por el poblado de Santa Catalina del Monte y por la necrópolis del Cabecico del Tesoro (El Verdolay). El paraje donde se encuentra el Santuario fue sometido a labores agrícolas por los frailes del cercano Eremitorio de Nuestra Señora de La Luz, que hicieron aflorar numerosos restos especialmente exvotos de bronce, que llamaron la atención de los coleccionistas desde el siglo XVIII.

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